El punto de vista de un viejo divisionario

martes, 11 de marzo de 2008

De padres, hijos de los padres y otra clase de hijos

Este mensaje lo quería publicar el lunes. Pero, reconozco mis carencias, soy incapaz de colocar fotos, no se. He tenido que recurrir a mi nieto, a quien le agradezco el cable.

He oído como se habla en muchos sitios del pasado de los padres de unos y otros. Yo mismo he hablado de ellos. Del padre de Gabriel Elorriaga, de los Cabanillas, del abuelo de Aznar, del suegro de Gallardón, del otro abuelo de Zapatero, del padre de Bono, del padre de Belloch, del padre de la vicepresidenta, de Paco Narbona, el padre de Cristina...

Pero esta foto. ¡Ah!... cuando la vi en la prensa llamé a mi nieto. La quería en formato informático y la quería aquí.

Dejaré a Conchita Velasco. No hablaremos de Mihura ni de su vida en común con un camarada. No me gusta hablar de determinadas cosas. Hablaremos de Álvaro de Luna, de "El algarrobo".

Recuerdo que, cuando los Círculos Doctrinales José Antonio vivían, por la camaradería que me unía con algunos de sus miembros, accedí a dar una charla sobre la División. En ella, conocí a un chaval muy atlético, un toro, del que me quedé con el nombre por coincidir con el de un condestable de Castilla sobre el que estaba leyendo esos días: Álvaro de Luna.

Con el tiempo, reconocí esa cara en un actor de prometedora carrera. Recuerdo que presumía de conocer a "El algarrobo". Que tonto fui ¿verdad?.

Aquí no hablamos de tu padre, defensor de la ortodoxia. Hablamos de ti.

lunes, 10 de marzo de 2008

Tenemos lo que merecemos

Día de resaca electoral. Todos han ganado, menos los comunistas y los separatistas catalanes, de lo que me por otra parte me alegro.

Pero quien ha perdido, es España. No había alternativa real. Uno mata y el otro entierra. Uno hace el daño y el otro consolida. Uno empuja el estatuto catalán, y el otro hace otros peores, el valenciano y el andaluz, mientras se queja del primero. Hipócritas.

¿Que ha ganado el PSOE?. Duele. Como dolería un partido de acomplejados que no piensan más que en su cartera. La derecha demoniocristiana que ni es demócrata ni es cristiana.

Y mientras la gente se engaña y cree que vive en una democracia votando cada cuatro años al partido único, España se muere.

¿Queda alguien al que eso le importe?. Tiendo a pensar que solo a cuatro viejos y dos niños. Al resto solo le importa la hipoteca y el chiquilicuatro ese que va a Eurovisión, una muestra de lo que es este "sentir democrático", del "gusto de la gente", así nos va. Estúpidos.

Venga, lameros las heridas. Más os dolerá cuando esto no tenga vuelta atrás.

Duele vivir para ver este espectáculo. Estoy indignado, de ahí mi silencio.

sábado, 1 de marzo de 2008

Historia y Vida

Durante años fui fiel a esa revista. En sus orígenes estupenda, se fue estropeando de tal manera, que a menos de que algo me llame poderosamente la atención, prescindo de su compra y aun más de su lectura.

Este mes, desde la portada un artículo sobre Talleyrand me llamaba a gritos. Respondí y la compré.

Y la leí.

Casi todo iba bien (bueno, eso es una mentira piadosa) hasta que me encontré con un artículo llamado "Males de importación", firmado por Cristina Sáez (que afirma ser periodista, con dos narices), sobre las enfermedades del antiguo mundo que llegaron al nuevo con los españoles: gripe, viruela, sarampión... algo interesante para un enamorado de la historia de América y la de España, que en buena parte viene a ser lo mismo.

Hasta que me topé con la descripción de "el mayor genocidio de la historia de la humanidad" y un estúpido cuadro dedicado al uso intencionado de microorganismos como estrategia de guerra.

No son motivos derivados del miedo a que algo pueda pasarme por decir que lo pienso: soy demasiado viejo para ir a la cárcel. Ni responde a mi perfil el mantener escrupulosamente las formas. Pero uno pretende ser un caballero hasta el final y no puede decir en público las gruesas palabras que me cruzaron por la imaginación asociadas al nombre de la señorita que firma ese libelo.

viernes, 22 de febrero de 2008

El cuerno de Llamazares

Ahora me sale ese bobo de baba de Llamazares, médico con título cubano que afortunadamente para la sanidad española no ejerce, rescatando el saludo puño en alto como "el símbolo de la izquierda".

Algo a lo que nosotros, cariñosamente para con los rogelios (eso si eran enemigos dignos, y no esta colla de desfaenados), llamabamos "agarrarse el cuerno".

A la mierda con esa vaina.

lunes, 11 de febrero de 2008

Alegres soldados

¿Quien dijo que los guripas vivimos anclados en el pasado?.

Aqui va la web de un camarada, Alfredo González Díez. Acaba de terminar de subir su libro, aun inedito, por desgracia.

http://www.alegressoldados.es/

Hoy, internet escucha la voz de "Rusia es culpable" y lia el petate.

viernes, 8 de febrero de 2008

Oido por la tele

Viendo un documental sobre la censura franquista, escuche tres veces tres que la censura, ejercida por militares, curas y falangistas, se ejerció hasta 1978.

Sin comentarios.

Bueno, si, uno.

¿La burricie es intencional o es un efecto de la LOGSE?

jueves, 31 de enero de 2008

Los autobuses no son para viejos

Hace un par de días, contrariamente a mis costumbres, tomé un autobús. Y no digo esto por ser un "exquisito", ni por nada similar. Sencillamente, el médico me recomendó caminar y siempre que puedo, camino. Y si tengo prisa, tomo un taxi o recurro a hijos y nietos.

Pero ese día, sin prisa alguna, llevaba un par de bolsas que me hacían cansarme. Así que tomé un autobús de la empresa municipal.

El autobús estaba lleno sin llegar a estar repleto. Por supuesto los asientos para minusvalidos, embarazadas y ancianos estaban ocupados. En el lado donde yo me encontraba (andar por dentro de un autobús en marcha, con mi edad y con bolsas, se convierte en algo parecido a una aventura) había dos asientos: uno ocupado por una chica embarazada, y otra ocupada por un joven quien por sus rasgos me pareció un ciudadano del este de Europa, de tantos que escapan del caos que dejó el comunismo para venir a lo que se llamaba hace años el mundo libre. La chica pretendió levantarse para cederme el asiento, algo que no permití. El joven no hizo ademán alguno de levantarse, aun más, se hizo el distraído, a pesar de algún comentario que un par de señoras le lanzaron. No importa. Soy viejo, pero no enclenque. Al cabo de cuatro paradas, el joven se levantó. Entonces le pregunté si era un discapacitado psíquico, porque el cuerpo en apariencia lo tenía sano. Me miró como si quisiera fulminarme, perdonándome la vida.

A mi este suceso no me inspira odio, ni tan siquiera dolor. Me da tristeza. Lo veo triste porque, hace años, quizá demasiados, de ver algo similar, algún joven hubiera saltado de su asiento por dos motivos: para cedérselo al anciano, y para afear la conducta del que ocupa de manera indebida el asiento reservado, sea este rumano, magrebí o castellano de Ávila.

Y no. Tan solo las señoras mayores que venían cargadas con la compra le cantaron cuatro frescas. Los jóvenes... siguieron sentados. Lo que si me dolió es que no les cedieran sus asientos a esas señoras, de edad madura, y cargadas de bolsas de la compra.

España cambia demasiado rápido. Y no me gusta el sentido del cambio.