Hola a todos. Mi abuelo sigue tocado del ala y a su pesar, debe quedarse unos días más con mi tío.
Siento no haber podido pasar a colocar un texto que tengo de mi abuelo, ni a revisar el blog, pero estamos de exámenes y esos mandan. Gracias a un profe (algo cascarrabias ;)) que me dejaba un rincón de su despacho para estudiar he podido tener la tranquilidad que tenia en casa de mi abuelo sin tener que venir hasta aquí... y como el despacho está en el mismo campus, me he ahorrado un montón de tiempo en desplazamientos. Lo malo, es que he descuidado esto.
Paciencia. Mi abuelo parece ir mejorando y, aunque no venga enseguida, yo si me liberaré de exámenes y podré transcribir lo que él me mande.
Antes de teclear su texto, que me ha costado de entender su letra picuda lo que no imagináis, tengo que dar un recado:
Pablo, he pasado tu cuestionario a mi abuelo. Se lo he mandado al fax de mi tío. Lo que no se es lo que él finalmente hará. Cuando vaya a verle, le insistiré para que te ayude. A mi no suele negarme nada.
Y ahora, el texto prometido.
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Israel, Palestina y los rojos.
Quien de mi sabe tan solo que he sido un voluntario de la División Azul, tiende a pensar que, por mi relación con el Heer, debo ser algo así como un nazi desbocado que merienda niños judíos todas las mañanas mojándolos en la jícara de chocolate. Un tonto racista que desprecia a la gente por el color de su piel, y que se cree superior a los demás. no solo eso, sino que niega el derecho a vivir a los demás.
Cuando ya me conocen más de cerca, cambian de opinión. Y cuando les presento a mi familia, alguno abre tanto la boca que la mandíbula llega a rozarle el suelo.
A pesar de todo esto, aun así, estos días sentado al sol, delante de la puerta del chalet de mi hijo, cuando delante de mi pasaban los vecinos y me veían siempre ávido de las noticias bélicas, las que más me suelen afectar de los periódicos, entran al trapo (creo que ya comenté que no suelo consumir mucha prensa, pero mi hijo, por deformación profesional, aun lejos ya de su actividad profesional, sigue leyendo mucha prensa. Así, todos los días me trae ABC, El País, El Mundo, Público y algo de la prensa local).
Suelen decirme alguna majadería como "esos salvajes de judíos deberían encontrar la horma de su zapato"
Vamos a ver, pero despacito, para que nadie se pierda.
Ni yo, ni creo no equivocarme un centímetro, ninguno de mis camaradas, conocía el holocausto en ese momento. Sabíamos, si, de su discriminación, y bien que muchos de nosotros nos enfrentamos con ellos. Hay innumerables anécdotas que no creo necesario recordar.
Pero aun más: según supe después, hubo algún judío entre nosotros. Judíos que se sentían alemanes, pero que por su porcentaje de sangre judía no podían formar en el ejercito alemán. No como alemanes... pero si como voluntarios españoles. Y aun recuerdo una charla que, al cubierto del frío en una isba, tuvimos cuando alguien cuyo nombre no recuerdo, muy puesto en lecturas, nos habló de algún artículo que había leído hacía mucho tiempo, donde se defendía desde posturas falangistas el hermanamiento con los sefardíes, para apoyarse en ellos como punta de lanza de la hispanidad.
No, entre nosotros no había judeofobia alguna. Antes al contrario, por donde pasamos, intentamos ayudarles frente al pisoteo de las tropas alemanas. Que tampoco todos eran iguales, y eso, quizá conviene aclararlo. Tambien hubo algun mando alemán que nos miraba con desprecio, por nuestra piel y pelo más oscuros, como en rebotica, hay de todo.
Mas dejemos el pasado.
El presente es el que es. Hay un estado que nos hace el inmenso favor de defenderse, y con nuestra inmensa fortuna de que lo haga sin complejos, frente a la avalancha musulmana que nos viene encima. Contra el fin de la civilización occidental tal y como la entendemos, contra esta, y perdón por la palabra, pero es frase leída a Rafael García Serrano, contra esta vieja puta que es Europa.
Israel se defiende del terror. No quiere más muertos suyos y, por tanto, empieza una guerra donde, claro, alguien tiene que morir. No se tiran confetis desde los fusiles. Su ejercito no dispara galletas maría, como el nuestro. Por suerte para nosotros.
Y aquí, mientras, los que se agarran el cuerno, defendiendo no solo a Palestina, sino queriendo masacrar el estado de Israel. Queriendo matar judíos.
Decidme pues: ¿quien es el racista, el antisemita? ¿lo soy yo, que me siento como un habitante de Tel Aviv, o lo son estos que piden la muerte de todo judío que se ponga por delante, a la sombra de la sagrada libertad de expresión?.
No se si hay más de insensatez, o de estupidez.
sábado, 31 de enero de 2009
sábado, 17 de enero de 2009
Alicia, que acaba de volver de Castellón
Ayer fui a ver a mi abuelo, está un poco pocho. Se ve que el frío le ha afectado a los pulmones y, de momento, no queremos que viaje. Se queda de momento con mi tío en su casa. Os manda recuerdos a todos. Me pidió que le llevara unos cuantos libros, así que como veis, sigue estando ágil de mente. Incluso me dio unas notas para que las transcribiera aquí... que he dejado en mi casa. Intentaré subirlas a lo largo de esta próxima semana.
Pablo: he visto tu mensaje hoy mismo, no entro en este blog más que desde casa de mi abuelo, donde ahora estoy. Le pasaré el mensaje a mi abuelo cuando hable con el... pero tengo que decirte que está muy escarmentado de tratos con historiadores, más de uno y más de dos han vapuleado sus recuerdos diciendo blanco donde el dijo negro.
Pablo: he visto tu mensaje hoy mismo, no entro en este blog más que desde casa de mi abuelo, donde ahora estoy. Le pasaré el mensaje a mi abuelo cuando hable con el... pero tengo que decirte que está muy escarmentado de tratos con historiadores, más de uno y más de dos han vapuleado sus recuerdos diciendo blanco donde el dijo negro.
sábado, 10 de enero de 2009
Desde Castellón
Hola a todos, soy Alicia.
Escribo desde la casa de mi abuelo, que aun sigue en Castellón, en la casa de campo de mi tío José Antonio. Aquí, rodeada de los libros y recuerdos de mi abuelo parece que se hace menos áspero estudiar para los examenes cuatrimestrales, que me rondan estos días.
Me llamó mi abuelo esta mañana para pedirme que avisara aquí de su retraso. Mi tío además de su piso de la ciudad, tiene una casita en un pueblecito de la provincia, donde se fueron todos a pasar las fiestas. Con el frio, la zona está nevada y el paraje es perfecto para rodar una película sobre Papa Noel, por lo que no me extraña que, conociendo la casa, decidiera quedarse allí unos días más, no por el frio, que a ese no le tiene miedo, sino por la biblioteca.
Mi tio heredó de su padre el amor por los libros, y al construirse su casa de verano hace unos treinta años, mimó la habitación que destinaba a tal fin. Una gran cristalera con vistas a los pinos nevados, una buena chimenea, dos sillones de lectura, una mesa de trabajo y un par de sillas, un equipo de música y el resto de la habitación, cubierta de suelo a techo de libros.
Recuerdo una frase que me dijo hace años mi abuelo que me impactó. Me dijo que si tuviera que imaginar el paraiso, imaginaría esa habitación.
Así, aprovechando que mis tios estan los dos jubilados y han decidido quedarse allí hasta que tengan una opinión mejor, mi abuelo ha decidido quedarse con ellos. Y es que, además, hacía mucho que no pasaba una temporada con ellos.
Os manda recuerdos desde allí.
Escribo desde la casa de mi abuelo, que aun sigue en Castellón, en la casa de campo de mi tío José Antonio. Aquí, rodeada de los libros y recuerdos de mi abuelo parece que se hace menos áspero estudiar para los examenes cuatrimestrales, que me rondan estos días.
Me llamó mi abuelo esta mañana para pedirme que avisara aquí de su retraso. Mi tío además de su piso de la ciudad, tiene una casita en un pueblecito de la provincia, donde se fueron todos a pasar las fiestas. Con el frio, la zona está nevada y el paraje es perfecto para rodar una película sobre Papa Noel, por lo que no me extraña que, conociendo la casa, decidiera quedarse allí unos días más, no por el frio, que a ese no le tiene miedo, sino por la biblioteca.
Mi tio heredó de su padre el amor por los libros, y al construirse su casa de verano hace unos treinta años, mimó la habitación que destinaba a tal fin. Una gran cristalera con vistas a los pinos nevados, una buena chimenea, dos sillones de lectura, una mesa de trabajo y un par de sillas, un equipo de música y el resto de la habitación, cubierta de suelo a techo de libros.
Recuerdo una frase que me dijo hace años mi abuelo que me impactó. Me dijo que si tuviera que imaginar el paraiso, imaginaría esa habitación.
Así, aprovechando que mis tios estan los dos jubilados y han decidido quedarse allí hasta que tengan una opinión mejor, mi abuelo ha decidido quedarse con ellos. Y es que, además, hacía mucho que no pasaba una temporada con ellos.
Os manda recuerdos desde allí.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Feliz Navidad
Deseo felicitaros la Navidad y que encontreis en el calor de vuestros hogares esa paz que hoy el mundo nos niega.
Voy a estar nos días sin aparecer. Mañana viene a recogerme mi hijo José Antonio para que pase la Navidad con ellos, en Castellón (es lo malo de tener a los hijos desperdigados por la piel de toro).
José Antonio tuvo en Castellón su último destino y allí se quedó a vivir tras jubilarse. Sus niños ya no son tales, pero la alegría es la misma como si tuvieran pocos años, en lugar de ser veinteañeros.
Me voy a celebrar el nacimiento de un niño, pero con otro niño muy presente, por el que rezo todos los días. He pedido a Alicia que me mantenga informada de cualquier novedad y que, si procede, ella misma la transcriba aquí.
Recibid todos, amigos y, porque no, enemigos, un fuerte abrazo de este viejo. Y no os quejeis del frío. Más hacía en Rusia.
Voy a estar nos días sin aparecer. Mañana viene a recogerme mi hijo José Antonio para que pase la Navidad con ellos, en Castellón (es lo malo de tener a los hijos desperdigados por la piel de toro).
José Antonio tuvo en Castellón su último destino y allí se quedó a vivir tras jubilarse. Sus niños ya no son tales, pero la alegría es la misma como si tuvieran pocos años, en lugar de ser veinteañeros.
Me voy a celebrar el nacimiento de un niño, pero con otro niño muy presente, por el que rezo todos los días. He pedido a Alicia que me mantenga informada de cualquier novedad y que, si procede, ella misma la transcriba aquí.
Recibid todos, amigos y, porque no, enemigos, un fuerte abrazo de este viejo. Y no os quejeis del frío. Más hacía en Rusia.
martes, 9 de diciembre de 2008
Más noticias
Preocupado como estaba, le pedí a Alicia que indagara sobre el niño del otro día.
Como soy consciente de que algunos estarán preocupados, paso el parte.
Parece ser que tratan de confirmar el diagnóstico. El asunto puede ser de muy leve a terrible. Alicia conoce a un amigo de su edad con esa misma enfermedad, ya se sabe que basta con que una mujer este embarazada para que empieze a ver embarazadas, y es un chico sano, lo que le da ánimos. Piensa presentarselo.
Mientras tanto, el matrimonio ha recuperado la normalidad. El niño sigue bien y ellos esperan con más tranquilidad las visitas médicas y las pruebas.
Básicamente no ha cambiado nada, pero al menos, tienen más paz.
Que no es poco.
Como soy consciente de que algunos estarán preocupados, paso el parte.
Parece ser que tratan de confirmar el diagnóstico. El asunto puede ser de muy leve a terrible. Alicia conoce a un amigo de su edad con esa misma enfermedad, ya se sabe que basta con que una mujer este embarazada para que empieze a ver embarazadas, y es un chico sano, lo que le da ánimos. Piensa presentarselo.
Mientras tanto, el matrimonio ha recuperado la normalidad. El niño sigue bien y ellos esperan con más tranquilidad las visitas médicas y las pruebas.
Básicamente no ha cambiado nada, pero al menos, tienen más paz.
Que no es poco.
lunes, 8 de diciembre de 2008
Del pasado
Aprovecho esta ventana pública para hacer un ruego
Se que Otto Ackermann, traductor en la División Azul, casó poco despues del fin de la guerra en Barcelona. Perdí su pista. ¿Algun amable lector sabe de él, de sus hijos si los tuvo?
Gracias.
Se que Otto Ackermann, traductor en la División Azul, casó poco despues del fin de la guerra en Barcelona. Perdí su pista. ¿Algun amable lector sabe de él, de sus hijos si los tuvo?
Gracias.
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Fragmentos del pasado
jueves, 4 de diciembre de 2008
El llanto de Alicia
Ayer, como otras veces, vino mi nieta buscando paz para estudiar a mi casa. La note silenciosa, pero no le di importancia, hasta que sentado en mi sillón leyendo creí que la oia llamandome. No era así, pero la vi enjuagarse una lágrima. Casi la obligué a explicarse.
Había quedado para comer con alguien de su universidad. Otras veces me había hablado bien de él. Recuerdo que me dijo algo así como que otros, al hablarle de mi, decían que ellos tambien hubieran ido con la División Azul. Él no dijo eso, pero me decia que la unción, el respeto que empleaba al tratar el tema le hacian pensar que por primera vez estaba ante alguien que si se hubiera ido a Rusia.
En la comida, al verlo apagado y con los ojos cristalinos le arrancó la verdad: su mujer y él estan pasando un mal momento, a su hijo pequeño de cuatro años, le han diagnosticado una enfermedad rara, con ecos tremendos y un tratamiento duro.
Me dijo que le había impresionado que, con todo el dolor que sentía, más manteniendolo en secreto para el resto de la familia, solo le pidiese que rezara.
A mi no me lo pidió, pero hago mia esa petición como una orden. Es más: pido que lo hagais vosotros. Rezad por la salud de ese niño. La oración todo lo puede.
Había quedado para comer con alguien de su universidad. Otras veces me había hablado bien de él. Recuerdo que me dijo algo así como que otros, al hablarle de mi, decían que ellos tambien hubieran ido con la División Azul. Él no dijo eso, pero me decia que la unción, el respeto que empleaba al tratar el tema le hacian pensar que por primera vez estaba ante alguien que si se hubiera ido a Rusia.
En la comida, al verlo apagado y con los ojos cristalinos le arrancó la verdad: su mujer y él estan pasando un mal momento, a su hijo pequeño de cuatro años, le han diagnosticado una enfermedad rara, con ecos tremendos y un tratamiento duro.
Me dijo que le había impresionado que, con todo el dolor que sentía, más manteniendolo en secreto para el resto de la familia, solo le pidiese que rezara.
A mi no me lo pidió, pero hago mia esa petición como una orden. Es más: pido que lo hagais vosotros. Rezad por la salud de ese niño. La oración todo lo puede.
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